viernes, 28 de noviembre de 2008

El objetivo. Cuál es.

Despertar cada mañana esperando que el día sea mejor que el anterior. Al abrir los ojos, lo ves igual. La misma ventana dejando filtrar la luz del sol; el mismo sabor de realidad que te pega a la cama y te pronostica una vez mas otro día cuajado y pesado. Tratas de remenear tu médula física y mental con una ducha fría y un torrente de cafeína. Piensas en la persona que se ha adueñado de tu corazón y te lamentas que no esté a tu lado para darte soporte. Te viene a la cabeza lo difícil de encontrar una persona adecuada para compartir. La edad viene al escenario. La soledad viene a hacerle dúo. Salgo de la casa y sigue mi programa. En el trabajo la misma vaina de siempre. En la mesa de almuerzo "que si Alex Rodríguez y Madonna se cogieron", "que las Águilas 'aquerosearon' al Licey", "que la Navidad será una mierda", "que se acabaron las servilletas" ...mientras yo me atraganto mi sanduchito de regla. Cuando el trabajo apesta, me largo pa' la calle. Camino un poco en Acrópolis. Veo gente pero soy como un fantasma. Al menos soy de los que no asusta. Me doy un chocolate caliente a ver si cambia mi ánimo. Camino un chin mas y me largo. Otra vez a mi casa. Qué mas queda? Otra ducha. La laptop. Algún párrafo del libro de turno. Un apagón breve o largo. Alguna dosis de pelicula en la tele. Una llamada en el móvil. "Buenas noches". "Que descanses". Hasta el otro día.

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